ALCALÁ DEL JÚCAR
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CASAS RURALES EN ALCALÁ DEL JÚCAR: UNO DE
«LOS PUEBLOS MÁS BONITOS Y TURÍSTICOS DE ESPAÑA»
TURISMO RURAL CON ENCANTO CASAS RURALES ALBACETE

 

Alcalá del Júcar, así como sus casas rurales Alcalá del Júcar, está considerado como uno de los pueblos más espectaculares, con más encanto y pintorescos de la provincia de Albacete, ya que su situación, así como el paisaje excepcional que forma la Hoz del Júcar, crean esa sensación de necesidad de detenerse para poder contemplarlo en todo su esplendor. Alcalá del Júcar, emplazado en la ladera oriental de una colina y formando parte de una pendiente escarpada, compone un bello cuadro al margen izquierdo de lo que sería el río Júcar, del cual lo separa una angosta ribera rodeada de peñascos y precipicios. Muchas son las gentes que vienen a visitar este gran enclave y por ello para hospedarse, el entorno cuenta con una gran cantidad de alojamientos rurales en Alcalá del Júcar

La villa se emplazó en un terreno con una topografía que condicionó la morfología urbana, creando una particularidad característica peculiar de Alcalá del Júcar; adherirse sin miedo al plano que cae sobre el río Júcar casi a plomo, dando esa agradable sorpresa a quien lo visita gracias a su característica situación sobresaliente en el terreno, por la disposición de sus casas, las cuales se van disponiendo en esa suave pendiente y que se elevan hasta la cumbre de la peña, encontrándose allí finalmente el Castillo, que preside en la meseta más alta. A su vez, el río Júcar, rodea toda la roca e imponente y sobre la pendiente de la ladera, se extiende al pueblo con sus blanquecinas casas, sus calles empinadas y estrechas y en su centro, la iglesia. En ese lugar donde ya concluyen las casas empiezan las cuevas, que han sido excavadas en las rocas de la montaña. Entre estos bellos paisajes que se parecen más a un belén navideño que a otra cosa, queda nuestro pueblo emplazado con singularidad y gran belleza.

 

Alcalá del Júcar está declarado conjunto “Histórico Artístico” 

En 1986 le fué concedido a Alcalá del Júcar, el tercer premio (por detrás de la torre Eiffel y la Gran Mezquita de Estambul) a la mejor iluminación artística y a su vez en 1998 el ayuntamiento de Alcalá del Júcar, recibió de la Junta de Comunidades de CLM el Premio de Turismo por su labor en la promoción y desarrollo turístico. En el año 2014, Alcalá del Júcar, fue admitido como miembro de la asociación de  “Los Pueblos más bonitos de España.

Patrimonio Cultural en Alcalá del Júcar

Lugares a visitar de Alcalá del Júcar que no te puedes perder:

Iglesia de Alcalá del Júcar de S.Andrés XV-XVIII

La Iglesia parroquial de San Andrés de Alcalá del Júcar, está situada en una cota baja de la abrupta ladera de la montaña sobre la que se asienta casi toda la población y se encuentra como asomada y a poca altura del Júcar. Su emplazamiento es de gran belleza y las vistas del templo son espléndidas. Debido a la topografía del terreno, a la edificación se le construyó un gran basamento de   nivelación y cimentación. Pero no siempre estuvo aquí, primitivamente estuvo junto al castillo, pero a comienzos del siglo XVI fue destruida por un incendio quedando de ella muy pocos restos, lo que hizo que el Papa autorizara el traslado y la reedificación de otra nueva iglesia. En cuanto a la construcción, como decíamos antes, la iglesia es sólida, y se emplearon sillares gruesos, con lo cual se consiguió que los muros fueran robustos. Tiene dos puertas de entrada formadas por arcos de medio punto. La principal da a la Cuesta Hondonera y la otra a la calle Pósito. El templo tiene planta de cruz latina, está formada por una nave central y un crucero, siendo su cabecera plana. Las naves que forman la iglesia están cubiertas de bóvedas de cañón, de sección semicircular, estas se construyen con series de arcos de medio punto con unos reforzamientos internos, formados por arcos fajones que se prolongan hasta el suelo a modo de columnas semicilíndricas adosadas a la pared. Los refuerzos externos están formados por muros gruesos y los denominados contrafuertes, que son machones salientes en el paramento del muro.

Juan Ruiz de Ris estuvo trabajando en los dos últimos tramos de la nave que hay en la parte posterior del templo, mientras que su hijo y su yerno se dedicaron a trabajar  en la torre de la iglesia. Con esta actuación, tan solo quedaba por realizar la fachada  y torre que hoy coronan la Cuesta Hondonera. Ya en el interior vemos que la nave principal está formada por tres tramos, el primer tramo, está separado del segundo por dos columnas adosadas que se apean sobre sendas basas. La basa del lado izquierdo, se caracteriza por tener toro y escocia y alto plinto debajo, mientras que la del lado derecho es una basa poligonal. En este mismo tramo, pero en el techo, se aprecia una bóveda de crucería. El segundo tramo comparte estas mismas características, si no fuera porque las columnas que le separan del siguiente tramo carecen de basa. La bóveda también es exactamente igual que la anterior. El tercero posee una bóveda de arista con una decoración de rocallas en yeso. En el lado derecho, también aparece lo que antiguamente fue el coro, en este tramo se junta con el crucero a través de sendos pilares. Bajo la bóveda hay una moldura que recorre todo el perímetro del templo, también existen ocho hornacinas para la colocación de imágenes.

En cuanto a la iluminación la luz la recibe a través de cuatro ventanas que hay en la cúpula y otra en el lado derecho del crucero, mientras que en el lado izquierdo se ha tapado la ventana con una hornacina, también aparece otra ventana en el lado derecho del tramo medio y  su simétrica ha sido tapada. En la confluencia de la nave central y el crucero aparece la cúpula, esta se levanta sobre arcos torales, entre los que se intercalan las pechinas, que son cada uno de los cuatro triángulos curvilíneos que forma el anillo de la cúpula al juntarse con las dos naves que forman la iglesia. Estas pechinas actúan como marco de unas pinturas que representan a los cuatro evangelistas. La cúpula fue restaurada recientemente con fondos del gobierno regional y dirección del arquitecto don Esteban Belmonte, con teja de vidriera verde.

El campanario tiene tres campanas:

Campana mayor. Se fundió en 1801; presenta una larga inscripción dentro de una cartelera en la parte inferior de la panza, su diámetro es de 101cm y pesa 600kgs.

Campana mediana. Es muy antigua, del siglo XV, tiene 65cm de altura y 75 cm de diámetro y pesa 225 kgs.Tiene dos inscripciones con caligrafía gótica, una ancha, a la altura de los hombros y otra más estrecha al comienzo del tercio. Una banda decorativa en el centro de la panza, y un anillo lineal marcando el comienzo del medio pie. Entre el hombro y el tercio tiene cuatro relieves en los que está esquemáticamente representada la misma imagen de una virgen.

Campana pequeña. Es la más moderna; presenta una inscripción que rodea la campana a la altura de los hombros en la que puede leerse que fue construida en 1877.

Ermita de Tolosa, Alcalá del Júcar

Está bajo la advocación de San Roque. Presenta una construcción arquitectónica de carácter popular que tiene en su interior, relativamente espacioso, de nave única cubierta de bóveda de cañón corrida de yeso, coro alto a los pies y una amplia y desangelada sacristía tras el presbiterio; en el tejado, sobre la puerta del edificio, se alza una sencilla espadaña. No hay en ella imágenes antiguas, excepto un crucifijo de mediano tamaño, que muestra un Cristo de talla barroco labrado por un artista popular que donó a la ermita.

Esta ermita se encuentra a pocos metros de los alojamientos rurales “Casas del Herrero”, está cuidada por una Hermana que vive en una casa anexa en la misma aldea de Tolosa y a pesar de haber muy pocos habitantes, aún se celebran actos religiosos. En Agosto cuando se celebran las fiestas de Tolosa en honor de San Roque, sacan la imagen en procesión por las calles de la aldea.

Ermita San Lorenzo a 3Km de Alcalá del Júcar

La actual ermita de San Lorenzo es una alargada construcción de planta rectangular con poco más de 27mts. de larga y 7 mts. De ancha y una superficie de 180mtrs. Cuadrados. Está situada sobre el río Júcar, a unos 3 km de Alcalá del Júcar en la carretera que va hacia Jorquera y que en la localidad se conoce como carretera de la Recueja. En 1994 los componentes de la Hermandad de San Lorenzo propiciaron una gran restauración tanto de los elementos arquitectónicos como de los ornamentales. El exterior de la ermita es estructural, volumétrica muy sencillo y diferenciado en dos cuerpos, el de la cabecera y el de la nave. El cuerpo de la cabecera es macizo, rectangular y está rematado por una cúpula de ascendencia levantina. El cuerpo de la nave muestra muros lisos sin articulaciones, enlucidos y con cadenas de sillares bien cortados en las esquinas. En la fachada del sureste se abre un arco de medio punto construido con sillares de piedra. Sobre el muro de la fachada del suroeste se levanta una reducida espadaña de un vano, en el que cuelga una pequeña campana. El tejado es de teja es a dos aguas y está sostenido por una armadura de madera de chopo. Todas las paredes están pintadas de blanco.

El presbiterio es prácticamente cuadrado y está cubierto por una cúpula de media naranja. En la pared frontal hay un retablo de piedra labrado, que sustituyó al anterior al antiguo, de madera y que estaba en muy malas condiciones de conservación, en su hornacina está colocada una escultura San Lorenzo. En la pared del lado del Evangelio hay una puerta que comunica con la sacristía. La nave tiene cuatro tramos que están cubiertos por bóvedas, de aristas  en el primero y de medio cañón con lunetos en los restantes y coro alto encajado en el último tramo a los pies. La única puerta de la ermita se abre en el segundo tramo, en la pared del lado de la epístola; es amplia, de madera y de doble hoja. El coro es tan ancho como el tramo, el cuarto, en el que está construido, su plataforma se halla la altura de los capitales de los pilares y la parte delantera de la misma se apoya en su centro sobre un pie derecho con zapata y luce barandilla de hierro forjado. El sistema de iluminación  natural de la nave es precario, constituyendo la apertura de la puerta su mejor fuente de luz, está constituido por dos ventanas: una alta y de mediano tamaño, en la pared de la epístola del segundo tramo y la otra, más grande y baja, en la pared posterior de la iglesia.

Las ornamentaciones pictóricas en la ermita vienen desde antiguo y vimos que en el documento de 1650 se cita que el retablo estaba pintado y hoy se conservan en ella cuadros murales que debieron realizarse en la segunda mitad del siglo XVIII. En los primeros años del siguiente siglo pintaron todas sus paredes. Actualmente, el mayor atractivo del recinto es el conjunto de pinturas que cubre completamente su interior.

Hospédate en un lugar ideal cerca de la ermita en nuestras casas rurales Alcalá del Júcar.

Castillo de Alcalá del Júcar de origen árabe

Nuestra provincia, al ser encrucijada de caminos, no podían faltar castillos, que constituían un alto en el camino para los invasores que buscaban dominar las tierras del centro de España, en la Corona de Aragón o en el Al-Andalus.

En Alcalá del Júcar tenemos uno, según las crónicas es de origen árabe y al igual que el de Jorquera, posiblemente almohade. Con una extensión de 4.000 metros cuadrados y pese a lo vistoso de su emplazamiento, su ocupación debió depender del destino de los castillos de Jorquera y de Ves, ya que al estar rodeado de cimas más altas (Las Eras y Las Casas del Cerro) lo hacían débil y más aún cundo la actual torre del homenaje todavía no existía aún en esa época y la que había en esa época era mucho más baja. Esta fortaleza se sitúa en lo alto de un peñón, y allí se encuentran las ruinas de las murallas y un importante albacar separado del resto de un espolón por un foso artificial excavado en la piedra, el cual debería ser cruzado mediante una pasarela, ya que los puentes levadizos no se conocían en aquella época. Separada del peñón por un precipicio, hay una muela llamada Bolinche Manazas, se comenta que se encuentra hueca y que la utilizaban los habitantes del castillo para subir agua del rio, no obstante, en el Bolinche actualmente solo se pueden apreciar cuevas artificiales que fueron dedicadas hasta hace bien poco a palomares.

Del castillo islámico, quedan muy pocos restos, reduciéndose estos a las cortinas que bordean la plataforma y lo que se conserva pertenece a las reformas hechas por los cristianos. El castillo fue tomado definitivamente por  Alfonso VIII en 1211 y años después le añadió la torre del homenaje. En 1579 hizo hay una descripción del castillo de Don Diego Velázquez, para el Marquesado de Villena, en el que cuenta más o menos…… que esta villa tiene un castillo grande, sobre una peña grande y muy alta junto a este castillo una plaza y una iglesia y que dentro del castillo tiene una cisterna para el agua del cielo, dos mazmorras, dos molinos de mano y puente levadizo, el rio Júcar cerca de dicha fortaleza y desde el castillo pueden bajar a por agua por una mina……. En 1803 se derrumbó parte del peñón que hay bajo el castillo, en este accidente murieron 26 personas, además de otros destrozos como el de un molino, el aterramiento de la acequia, la inutilización del puente etc.

Con la llamada guerra Carlista fue reparado en la última guerra civil, añadiéndole un fuerte muro y otras obras para la defensa de la villa, de hecho esta fortaleza tenía su base el denominado “Regimiento del 5º Ligero” todavía se pueden ver las clásicas aspilleras de la época. Algún tiempo después los habitantes del pueblo utilizaron esta muralla y los restos antiguos del castillo, para poder construir sus casas en la ladera, ya que les resultaba más fácil bajar los materiales de la parte alta del castillo que tenerlos que subir por aquellas calles tan empinadas. Por suerte este enorme sacrilegio ha sido reparado con la reconstrucción que se llevó a cabo hace algunos años y gracias a la cual podemos ver un magnífico ejemplo de arquitectura militar. En esta reconstrucción fue restaurada la torre del homenaje, el encargado de llevar a cabo la dirección de las obras fue el arquitecto don Victor Caballero Ungría y cuando se inició tal reconstrucción, solamente se conservaba el torreón  de planta pentagonal. Por suerte, en la actualidad nos ofrece su antigua fisonomía desde un mirador inigualable, vigilando la villa.

Puente Romano de Alcalá del Júcar

El puente de Alcalá del Júcar, al contrario de lo que se cree, no es de construcción romana. Ignoramos el número de puentes romanos que hubo en España. La mención más antigua sobre un puente en nuestro pueblo que hemos podido hallar es la que aparece en las Relaciones Topográficas al decirse que “tiene esta villa en el dicho rio un puente de cal y canto de cinco arcadas muy rica y bien edificada y es la mejor puente que tiene dicho rio de Júcar”, aunque desde el siglo XIV hay menciones indicando que se encontraban en este paso una de las aduanas que servían como frontera con el reino de Aragón.

Es obvio que este puente no es el actual, sino que existió otro puente anterior al actual y que quizás, sí fue de construcción romana, nos inclinamos a pensar que, tras sucesivas riadas o por el tiempo transcurrido desde la época romana, el puente debía estar  en un estado lamentable de conservación, lo cual hizo necesario que se construyese el actual.

En cuanto a nuestro puente, este es de sillería y consta de cuatro ojos, bajo los cuales corren las aguas del rio. Su longitud no es muy grande, la gran luz de sus arcos provoca problemas que sus constructores resolvieron recurriendo a arcos levemente elípticos, que amplían su alcance horizontal sin requerir más altura. Pero el mayor problema y que no pudieron resolver, fue el de la rigidez física de su estructura. La piedra no admite apenas flexibilidad y ello obliga a que los arcos sean sólidos, indeformables y no excesivamente abiertos para poder resistir cualquier peso. Por eso el puente de Alcalá del Júcar es macizo de estructura. En la mitad del puente , se hallaba la llamada “Cruz del Puente” realizada en piedra y derribada durante la última contienda; tras la confrontación bélica se construyó algo parecido a una flecha, llamada “Cruz de la Victoria” y construida para conmemorar el triunfo franquista en la Guerra Civil. Bajo esta cruz, hay una lápida que nos fecha la construcción de esta pasarela en el año 1771.

El puente actual desde 1771, ha sufrido varias inundaciones , un ejemplo fue la riada ocurrida el 26 de agosto de 1782, en la cual se derrumbó el ojo del puente que daba al este, siendo reparada por Don Felipe Motilla, hubo otra riada en 1941, en 1982, y en 1992 en las que también tuvieron que hacerse reparaciones. Pese a estas reconstrucciones, siempre tuvo fama de ser el mejor sobre el Júcar. Por su parte, en el Archivo Histórico Provincial de Albacete se encuentra los protocolos notariales de Don Juan Manuel Mayoral y por ellos nos enteramos que debido a las guerras carlistas , se obliga a la demolición de todos los puentes que haya sobre el río Júcar, excepto los de Jorquera  y los de la villa de Alcalá del Júcar, lo cual sería a que eran los únicos que contaban con cierta guarnición en dichos pueblos y estaban fortificados. Como nota anecdótica diremos que durante la invasión francesa, si se hubiese llevado a cabo la división provincial de Llorente , la frontera entre la prefectura de Alicante y el Departamento de Cuenca habría tenido su límite en este puente, a la parte alicantina pertenecían las tierras que estaban al este de esta pasarela.

No dejes de hospedarte en nuestras agradables casas rurales Alcalá del Júcar cerca de puente romano.

Plaza de Toros de Alcalá del Júcar

Alcalá del Júcar cuenta con una de las plazas de toros más originales que se hayan construido jamás. Sobre su construcción no se sabe gran cosa aunque esta plaza cuenta, con más de 200 años, estando considerada como una de las más antiguas de España. Antes de levantarse la plaza, allí había una era para trillar enclavada en la roca y con anterioridad, la ermita de San Pedro.

Pese a esta supuesta antigüedad no está nada claro la fecha de su construcción, hay publicaciones que indican también que se construyó en 1902, pero según la memoria de algunos ancianos, lo que realmente se hizo en aquellas fechas fue una reconstrucción ante el ruinoso estado en el que estaba. La portada está realizada a base de sillares y el resto, hasta nivelar el punto más alto es mampostería trabada con mortero de cal. Por su parte, las gradas están esculpidas en la roca y los muros son de adobe, habiéndose utilizado, además, el barro, la grava y el ladrillo. La disposición de todos estos materiales hace parecer que los muros estén hechos para soportar un tobogán. En cuanto a su forma, esta plaza es ovalada y desde arriba recuerda una lucerna paleocristiana. La plaza tiene dos puertas para el servicio público que dan acceso a las localidades de sol y sombra y otra principal, por donde entran los toreros, tiene también un corral y los respectivos chiqueros, aunque no cuenta con cuadras. Tiene un aforo de 2.200 espectadores.

El día 8 de agosto, coincidiendo con las fiestas de Alcalá,  hay un tradicional “encierro” con el recorrido de costumbre, desde la Cañada hasta la Plaza de Toros, seguida de una capea. Aparte de para festejos taurinos, también se utiliza en ocasiones para celebrar espectáculos y conciertos musicales.

Cuevas del Diablo de Alcalá del Júcar

Antiguamente esta cueva se llamaba el “túnel de Fidel”, fue motivada su apertura por el deseo de una madre inválida de un capitán  del ejército español, ya que así podría contemplar desde el mirador el valle fluvial del Júcar por su parte occidental y participar visualmente de la procesión anual de S. Lorenzo cuando descendía aguas abajo desde su ermita. Tras un breve vestíbulo de ensanche, hay que atravesar un prolongado pasillo de algunas decenas de metros, cuya sección mostraría una amplia concavidad suave en el centro de su desarrollo. A la izquierda del pasillo, a media altura entre el techo y el piso, se observa una acanaladura tallada en la pared que los naturales afirman que servía para recoger el agua que rezumara en el muro y, según otras fuentes consultadas, para llevar el líquido potable al ganado que al fondo, en las habitaciones, se guarecía. Al concluir el pasillo se llega a una serie de amplias salas, hoy en día transformadas en pub.

Cuevas del Masago de Alcalá del Júcar

La Cueva de Masagó, en Alcalá del Júcar,es una cueva picada a  mano en el corazón de la montaña, y que la hace única al seguir conservando  su picado original, que tantos años tardaron varios hombres de nuestro pueblo  en realizar, sólo gracias a la ayuda de su esfuerzo, de un pico y de la  ilusión que ellos tenían por ver terminada esta maravillosa obra. Es la cueva  más antigua que hay abierta al público, desde 1962, en un principio se pensó  en construir un hotel para gente bohemia por sus maravillosas vistas, lugar  idóneo para inspirarse poetas, pintores, músicos y escritores. El nombre de Masagó se debe al fundador de este precioso lugar que por decisión de sus actuales dueños se sigue conservando el mismo. Atraviesa la montaña de un extremo a otro, por un sorprendente túnel de 110 metros, que nos lleva a contemplar las hoces del Júcar desde cualquiera de sus ojos de buey, miradores ó terraza, donde   comprobará el encanto de un paisaje natural y relajante, que cautiva a cualquier visitante. En su interior hay un restaurante típico manchego y una sala reservada para celebraciones con una peculiar mesa hecha en la misma roca, la cual nuestros visitantes han bautizado como “ la mesa del Rey Arturo”,  cuenta también con una sala de antigüedades, sala de baile, y una colección de monedas y fósiles de más de 200 años, único en nuestro pueblo.

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